PREMIO NOBEL DE BOXEO

Un premio que también se hace esperar.

















¿Por que no pusiste la foto de Gabriel García Márquez con el ojo morado en tu galería de imágenes? me reclamaron airados algunos comentaristas. Yo les respondí que la pondría cuando
a Vargas Llosa le den el Premio Nobel de Boxeo, pero la verdad es que no la puse porque esa foto es un refrito.

Ahora sí les traigo una verdadera primicia: García Marquez no fue el único en saber de la contundencia pugilística de Vargas Llosa; también el congresista Carlos Raffo besó la lona gracias a un recto de derecha y un cross de izquierda de nuestro recio escritor. La razones de este nocaut tambien son un misterio, pero desde ese día Carlos Raffo luce orgulloso sus dos ojos morados.

1 comentario:

JHON BAZAN AGUILAR dijo...

Mis disculpas don Heduardo, pero es necesario aclarar que el relato de Paco Igartua -yo también jamas pude decirle Paco a secas- referente al incidente de Mario Vargas llosa y Gabriel "Gabo" García Marquez, fue escrito en su segundo libro "Huellas de un destierro" y no en su primer libro "Siempre un extraño".

Les adjunto la parte final del incidente, que tiempo después fue comentado por Don Paco en una entrevista que le hice en diciembre de 2003, a escasos tres meses de su sensible fallecimiento:

"Cogí a Mario del brazo y, en compañía de Wong, partiendo el si lencio de los inmóviles ahí congregados, salimos los tres del cine y abordamos el auto que nos abrió el chofer de Wong.
–Al hotel Génova– ordené.
(Ese encantador hotel, el Geneve, al que no se sabe por qué ra zón se le llamaba Génova –¿sería por la cercanía de la calle con ese nombre?–, hoy ha sido fagocitado por una de esas cadenas para las cuáles no existen personas sino tarjetas).
Recién unos minutos después de partir hacia el hotel habló Ma rio. Estaba preocupado por lo que diría la prensa. Wong se comprome tió a tratar de reducir al máximo la publicidad del escándalo.
–Porque será imposible callarlo por completo. Ha habido dema siada gente relacionada con el periodismo a la hora de su gancho de derecha, mi estimado Mario...
Los tres reímos, pero conteniéndonos. El asunto no estaba para bromas...
–Yo creo, Mario, que estás ofuscado por la reciente posición del Gabo y has querido disimular tu enojo político con eso de “por lo que le hiciste a Patricia en Barcelona”... Pero así has agravado tu desbor de boxístico... Aunque no es hora de lamentar sino de lograr que los periódicos sean discretos y eso queda en las buenas manos del señor Wong..."