LA SOGA DEL AHORCADO

Hablar de “cuerdas separadas” será en adelante
como hablar de la soga en casa del ahorcado.





















Indignante

La indignación que sacude al país por la nueva ofensa de un vecino que, una vez más, como siempre, persiste en ser hostil y en no querer nuestra amistad, podría llegar a extremos, si quienes nos gobiernan no se comportan a la altura de las circunstancias y dejan ya el absurdo discurso de que hay que salvar a como dé lugar una inexistente relación de hermandad, a la que insistían en invocar los inconscientes gobernantes, incapaces de medir la magnitud de un agravio ni de reconocer el momento de golpear la mesa con el puño y crispar la voz para hacerse respetar.

La respuesta debe ser drástica y rotunda. Que el ofensor, que se esconde como avestruz o tras la careta del cinismo, en un desmentido que nadie cree, sepa que todo tiene un límite y que se acabaron los días en que podía ver este país como su chacra, su campo para hacer negocios, facilitados por regímenes serviles o al menos pusilánimes, que hacían un coro cínico a los reclamos mapochinos de olvidar el pasado, como si un país pudiera dejar de lado su historia, como si un hombre pudiera dejar en el olvido a sus ancestros.

Que el vecino que nos ha agraviado sepa que nuestra amistad se gana con respeto, que con este pueblo no se juega; pero que lo sepan sobre todo quienes circunstancialmente dirigen los destinos del Perú, que en este tema no pueden volver a sus tretas y manipulaciones. Cuidado se pongan a jugar con la indignación ciudadana en función de bastardos objetivos políticos y sucios objetivos electorales.

Si quiere estar a la altura de este pueblo, el gobierno de aquí en más debe olvidarse de la idea de que las diferencias pueden congelarse y guardarse y hasta olvidarse, que la historia puede dejarse en un desván. La bofetada de Santiago tendría que haberlo vuelto a la realidad de una historia jalonada de puñaladas arteras de una elite chilena que jamás se ha identificado con sus vecinos, que sólo se ha acercado a ellos para aprovecharse o para tomar ventajas.

Había que ser ciego para pensar que se podía tener amistad sincera y “moderna” con negocios de “mutuo beneficio”, de una casta expansionista, civil y militar, que celebra como grandes glorias la guerra de rapiña por la que mutiló el territorio peruano y dejó a Bolivia enclaustrada y sin mar; la misma que sirvió a Inglaterra en su guerra contra Argentina, la misma que ahora adula a Argentina porque necesita de su gas.

Sin ser conformistas, repetimos aquello de que no hay mal que por bien no venga, pues a raíz de este repudiable caso de espionaje, ya sabemos, por si lo hubiéramos olvidado, a qué atenernos con el vecino del sur. Así que no nos vuelvan a hablar de las “cuerdas separadas”, que en adelante será como hablar de la soga en casa del ahorcado.

Diario La Primera

1 comentario:

ERSandov dijo...

No entiendo, porque ese diario insiste conque Paita ahora lo manejan los chilenos, si el consorcio que lo opera es de capitales portugueses, o es que buscan desinformar a la gente

Ademas los Romero tienen el 20% del manejo del Puerto de Arica y no se ve a toda esa provincia chilena bloqueando calles y protestando por esta dizque afrenta