DIEZ POEMAS DE ARTURO CORCUERA

Daniel Arturo Corcuera Osores (Trujillo, septiembre de 1935)


"El poeta nace y se hace. Viene con su ángel (poético) bajo
el brazo, pero necesita formarse, educarse, enriquecerse de conocimientos, leer mucha poesía: a los grandes clásicos y a los poetas modernos. Las dos fuentes primordiales de la poesía son la lectura (sin ella no hay aprendizaje) y sin la vida no hay latidos. Sin vivencias no se gesta nada. El poeta se carga de recuerdos, dolores, imágenes, impresiones, amores, nostalgias para que se produzca el alumbramiento. Una mujer que antes no ha gestado no puede dar a luz una nueva vida. Y el poema es también una creatura, un ser vivo",
dice Arturo Corcuera,
el notable poeta trujillano.















Arturo Corcuera, al centro, junto a otros grandes poetas de su generación (foto de Carmen Luz Bejarano, via Chinasklauzz)

"Corcuera hace gala de un humor y un espíritu lúdico que le han dado justa fama. En su caso, en verdad raro, el espíritu infantil convive con la reflexión del adulto. No hay animal que no llame su atención, por diminuto que sea, por poco importante que parezca. Tampoco hay mito que lo deje indiferente. Corcuera cree en las sirenas, del mismo modo que execra del pato Donald, una de las víctimas de su sarcasmo. Literalmente, todo mito contemporáneo es zaherido por su musa rebelde y al mismo tiempo festiva", dice Marco Martos, comentando "Noé delirante", el libro mas célebre de Arturo Corcuera. Para ustedes, algunos de sus poemas:


FÁBULA DEL CANARIO

Trino,
lloro
fino, rubia
lluvia
de oro.

Saltando de alba en alba,
en una y otra rama
extiende su estribillo.
Cantarina jaula,
breve cántaro de cantos,
amarilla fontana.

El canario es el grillo
en la edición de la mañana


FÁBULA DE MAESE CUERVO

Sombra de plumas
que empolló la noche.

La noticia funesta,
las defunciones,
de maese cuervo
son lectura diaria.

“¡Ah –exclama-,
si tuviese
agencia funeraria!”


FÁBULA DE LA LUCIÉRNAGA

Diamante en trizas.

Semáforo diminuto
que señala el rumbo
de las libélulas.

Posada sobre un madero
cantas intermitente,
astilla de lucero.


FIEBRE AMARILLA

Amarillo,
amarillo, amarillo,
amarillo, amarillo, amarillo,
¿de qué color nacerán los canarios,
la retama, el limón y el membrillo,
si el otoño sigue despilfarrando
todo el amarillo,
amarillo, amarillo,
amarillo?


EL HEREJE

Nadie podrá convencerme
que el tren
no es larva de mariposa
que el avión no tiene plumas
que el mar no bebe cerveza
que la luz no es una flor


JUEGO DE ESPEJOS

(el poeta)
Para buscar imágenes
me sumerjo en el sueño,
para cazar sirenas
tiro mi anzuelo al espejo

(álbum de familia)
¡Oh, antiguo espejo,
adónde habrás guardado
la cara del abuelo!

(leyenda)
Cuentan los viejos
que los ríos
de antes
desembocaban
en los espejos

(suspenso)
¡Cuántos rostros por la borda,
ay, si el espejo se rebalsa
y se desborda!

(hallazgo)
habita un cisne de bruma
en el fondo del espejo:
ayer le arranqué una pluma

(ego)
¿Algún día, espejo,
enseñarás mi rostro
cuando no era viejo?


PREGUNTAS DE JAVIER EL ADIVINO

Nadie como yo pregunta,
¿nadie a responder alcanza?
Adivina
adivinanza:

Alumbra sin ser estrella,
relincha sin ser caballo.
(el rayo)

Nadie niega que es un mundo
que a medio mundo alborota
(la pelota)

Con una túnica blanca
por la noche se desliza
(la tiza)

No llegará a ser caballo
ni su dueño a ser jinete
(el caballete)

Un pájaro de metal
ora y canta esta mañana.
(la campana)

Para mirar lo que pasa
piden prestados los ojos
(los anteojos)

Una vida por los suelos
y además soba que soba
(la escoba)

Jamás se cansa de andar
este humilde peregrino.
(el camino)

Tiene la vida en un hilo
dando vueltas al garete.
(el carrete)

Es luz que el aire se lleva,
es luz que vuelve y se posa
(la mariposa)

Dama que cuida a su reina,
hiriendo a quien se avecina.
(la espina)

Va pisando nuestros pasos
la espía que nadie nombra.
(la alfombra)

Llevan gafas sin cristales
y saben morder de veras.
(las tijeras)

Teclas de un piano embrujado
que permanecen calladas.
(las gradas)

Blanca sombra que interroga
y a responder nadie alcanza.
¡Ah, divina
adivinanza!


LA GUITARRA

Mujer de nogal
mujer nacida en el centro de un bosque
mujer con un mirlo en la garganta
mujer que pudo ser sirena
mujer que se transmuta en pájaro
mujer sobre góndolas navegando
mujer de un sólo ojo como la Luna
mujer ojerosa
mujer voluble
mujer oculta en un gramófono
mujer prendada de un violín
mujer de rompe y raja
mujer gimiendo al pie de una ventana


LA LUNA Y SU ANTIGUO HABITANTE

La luna no es astro,
la luna no es blanca,
la luna no sale de noche,
la luna no es redonda,
Ia luna no será habitada,
la luna nada tiene que ver con las mareas
ni con los cosmonautas,
la luna es una flor amarilla hecha de vapor niquelado,
la luna es el atisbo inquietante de Narciso desorbitado y loco,
a la luna en su mansedumbre sólo le falta el cisne,
en los crepúsculos la luna funde su metal
para enchapar la cola de las sirenas,
una mujer desnuda sumergida en un estanque
es la otra cara de la luna,
por la cascada sabemos que la luna precipita sus represas,
las bestias engullen la luna en los abrevaderos,
presa de pánico la luna acepta que los lobos
acicalen el colmillo en sus escamas,
la luna es el ojo del náufrago en el temblor
supremo del sobresalto,
los lancheros decapitan la luna con sus remos,
la luna es la sombra amoratada del ahogado
persiguiendo sin sosiego a los navegantes,
la luna ronda los sueños,
la luna es el atajo por donde huyen los enamorados.


LAS PUERTAS Y LAS PENAS

Puertas que van a dar al mar o al amar, puertas por donde
se ingresa inexorablemente al olvido, puertas como ganzúas, puertas abiertas al vértigo de las pesadillas, puertas en abandono, enmohecidas, pesarosas, aguardando el día de la demolición, puertas en espera de la llave que jamás las ha de abrir, puertas por donde huyen, estrellas y leones, puertas como labios incitando al peligro, puertas coronadas de enredaderas y silencio, puertas de una sola hoja, en medio de la agonía del otoño, puertas tapiadas con piedras y fantasmas, puertas abatidas que ardieron vivas y sobrevivieron al incendio, puertas pintarrajeadas como las mujeres de la noche, puertas que conducen a ninguna puerta, puertas que enloquecen a quienes las trasponen, puertas sin centinelas, sin historia, a tientas, sin el ojo de la cerradura, puertas enfermas, contagiadas de los descalabros irreparables del amor, puertas sin dinteles, ni ventanas clausuradas en soledad como los párpados, los monasterios o las lápidas, puertas infinitas como túneles de rápidos espejos, puertas que enmudecieron para siempre como los torturados.

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